Trump arruina la boda de Ricky Martin
No deja que la familia de su novio entre en EEUU

Las decisiones en cuestiones de política exterior de Donald Trump no han sido nunca bien vistas por el sector más aperturista y progresista de la sociedad.

Sin embargo, el presidente de los Estados Unidos sigue empecinado en la necesidad de algunas medida para proteger los intereses nacionales de amenazas del exterior, lo que pasa también por cerrar las fronteras del país a toda persona que trate de acceder a él con un pasaporte sirio en la mano.

El problema viene cuando en el saco ante el miedo antiterrorista se haya incluido también a la familia del artista sirio Jwan Yosef, futuro marido de Ricky Martín.
La boda del cantante puertorriqueño con el artista sirio está en peligro, porque parte de los invitados no podrán estar presentes ante las políticas migratorias del presidente Trump.

Algo que ha puesto en jaque la celebración del enlace, porque a Jwan Yosef le hace ilusión casarse con el hombre que ama ante su familia, la cual, en su mayoría, reside en territorio sirio o posee pasaporte de Siria.

Así lo ha contado el propio Ricky Martín en conversación con la revista ‘Once Drive’, donde confiesa además que sobre la mesa hay puestas algunas alternativas para proteger el encanto de su boda y asegurarse de que todos estén allí brindando por su amor.

“Ahora mismo estamos lidiando con las invitaciones y todo. También tenemos que lidiar con el hecho de que la gran mayoría de la familia de mi prometido es de Siria. Así que posiblemente no podrán venir a este país. Así que podríamos considerar hacerla en Estocolmo o en España”, asegura el cantante.

“Será maravilloso y la gente hablará por mucho tiempo del casamiento. Somos una familia moderna y creo que la gente debe verlo para normalizar la belleza de nuestro núcleo familiar. Esa es la razón por la que quiero que sea público y por la que compartiré ese momento con el mundo”, promete Ricky Martin, que quiere protagonizar la boda del siglo, aunque es posible que solo la presencie la mitad de los invitados. ¡Ojalá se haga en España!